lunes, 1 de junio de 2009

¿Para qué educarse?

La educación debe ser la piedra fundamental sobre la que el individuo cimenté su formación para aportar como ente productivo a la sociedad y asegurándose el avance permanente en sus logros personales lo que permite la satisfacción de sus necesidades básicas, al menos eso creíamos, sin embargo en la realidad esto es solo para los ilusos que creen en las utopías.

Existe una dislocación entre el discurso y la realidad.

Mientras a nuestros jóvenes les inculcamos que el único camino para el progreso de la sociedad y el logro de las metas personales es la educación formal, por otro lado vemos que existen individuos que valiéndose de otros medios logran colarse en donde aun individuo normal le tomaría años de formación académica, practica profesional y con mucha ayuda divina alcanzar.

Es inaudito que se exija una acumulación de títulos académicos, experiencia profesional, exageradas capacidades y actitudes para poder cumplir un perfil en un puesto de baja categoría que es mal remunerado para lo que se exige, y sin embargo para el que encabeza la institución se le atornille solo por otro tipo de consideraciones esotéricas.

O lo que puede ser peor que el atornillado no tenga ninguna relación, ni siquiera empírica con las funciones que desempeñara. ¿Que deben estar pensando los miles de jóvenes en nuestras escuelas, colegios y universidades?

¿De que sirven tantos años de sacrificio en las aulas si al final no cuentan para nada? ¿De que sirve ser el más especializado en una materia si eso no es necesario para llegar a ser máxima autoridad en esa área?

El mensaje que estamos enviado es desalentador, la formación profesional y académica no tienen nada que ver al final para poder llegar a encabezar una entidad, tiene mas peso las conexiones políticas, sociales o de negocios.

La aplicación de filtros estrictos de selección para poder acceder a un puesto solo se aplica a cargos de baja categoría, si es un puesto de jerarquía esas nimiedades no tienen importancia.