Una merecida tregua.

Es casi obligatorio el permitir una tregua al gobierno entrante antes de iniciar el proceso de fiscalización —entiéndase proceso de descarga de artillería hacia todos aquellos blancos legítimos que se lo merezcan— tregua necesaria para que entre otras cosas importantes, se preparen a cumplir las promesas de campaña.

Por tal motivo me impuse una abstención del vicio del teclado, auque confieso me costo mucho, no saben cuanto. Era necesario para permitir que los atribulados electores pudieran concentrarse sin influencia de mi parte, vanagloriándome que al menos alguien más que amigos lean mis notas. Pasado el 3 de mayo era necesario continuar la abstención para que los auto llamados locos comenzaran a recobrar la cordura y descubrieran que ahora es el momento de demostrar seriedad cumpliendo la abultada pila de promesas que juraron cumplir. Me imagino que no creen en el Karma.

Esa tregua esta a punto de llegar a su fin por motivos obvios. La democracia se construye con participación activa y ya comienzan a insinuarse hechos que merecen nuestra atención, aclarando que es con el único fin de contribuir a la verdadera democracia y para que los elegidos no se les olvide que trabajan para todos nosotros que con nuestros impuesto pagamos sus salarios —son nuestros empleados temporales—.

Debo aclararles a mis lectores que este accionar es independiente de quien este en el gobierno. Esta independencia de criterio puede ser corroborada en mis artículos que han sido expuestos con independencia del partido, corriente o facción en el poder durante los últimos gobiernos. Cosa que creo muy pocos puede afirmar.
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