Comenzó la locura

Lo repitieron hasta el cansancio. Por la radio, la TV y creo que lo imprimieron hasta en los rollos de papel higiénico, por si acaso en ese momento tan privado se nos olvidaba el pregón. Esa sutileza ahora la podemos usar para otra cosa más provechosa y después arrojarla.

“Anteponer los intereses personales a los intereses del país” , suena bien, pero como toda frase merece interpretación y hasta celebrar congresos para determinar la profundidad científica de su aplicabilidad social, política y económica. Lo que puede ser “intereses personales” de unos, para otros son “intereses de la Nación”.

Y es que las aspiraciones truncadas del ciudadano norteamericano que se postuló a alcalde, a sabiendas de que en el corazón llevaba las barras y las estrellas, ahora se ha convertido en “intereses de la Nación” , al extremo de que los solícitos “padres de la patria” , en una demostración de agilidad legislativa, decidieron devolver la ciudadanía panameña al norteamericano perseguido. Lo que nos deja confusos, puesto que su jurisconsulto abogado siempre dijo que nunca la había perdido.

¿Entonces, qué fue lo que perdió? ¿La vergüenza? ¿O es que el cuento no era cierto y ahora los entorchados descubren la mentira? Eso no importa, dado que los entorchados decidieron devolverle lo que no perdió y con carácter retroactivo, me imagino, y, para que no quede nada en duda, con una cláusula en letra pequeña a perpetuidad, por si acaso. ¿Será que es más importante la Alcaldía capitalina que los minúsculos problemas del pueblo? ¿Será que veremos semejante y superior agilidad en borrar del reglamento interno los despreciables privilegios que ostentan? ¿Será que veremos igual determinación en promulgar leyes que congelen los precios de la canasta básica de alimentos?

No sueñen, ni locos harán eso. Tenemos otro grupo de políticos con los mismos intereses partidarios, que no tienen nada que ver con los intereses del sufrido pueblo. La ciudadanía tiene que prever que cualquier cosas puede esperarse de estos diputados.
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