No nos equivoquemos

Una cosa es ser críticos que pretenden aportar al mejoramiento de la sociedad, mediante el cuestionamiento implacable de situaciones que ameriten y otra es confundir que ese proceder responde a directrices de algún colectivo político. Son pocos los que pueden decirse independientes, al no estar afiliados a ningún partido. Posición difícil cuando se debe exaltar lo bueno y cuestionar los errores, sin que se malinterprete. Pero lo importante es que nadie sienta que es impune bajo del sol y que puede hacer lo que quiera, sin recibir críticas que ocasionen el cuestionamiento ciudadano y que se apoye contribuir a depositar al cuestionado en el basurero.

Algunos argumentan que es muy prematuro evaluar las acciones emprendidas por el presidente, como lo de las concesiones de Amador; otros que han sido precipitadas o solo para mantener el caudal popular que lo llevó a la Presidencia. Entiéndase, una bomba de humo para generar distracción, cuando los problemas que aquejan al pueblo siguen invariables.

Pero, no sumamos a quienes piensan que pese a algunas metidas de patas, como ciertos nombramientos que tendrán que ser reevaluados, las cosas se están tratando de hacer bien. Pero la rudeza de las acciones puede ocasionar oscuros pensamientos en sectores afectados en sus intereses. Ahí es donde no deben equivocarse, pensando que de ser necesario nadie se levantaría a defender acciones que favorezcan los intereses de la mayoría.

Una cosa es sostener una línea critica, de vigilancia, sobre los funcionarios públicos y sus actuaciones y otra es permitir que se entorpezcan acciones que nadie antes se había atrevido a hacer, siempre y cuando estén amparadas por la Ley y cumplan con los procedimientos establecidos.

De accionar fuerzas para intentar conspirar contra lo que puede ser un verdadero cambio, que favorece al pueblo, lograrán que sean muchos los voluntarios para empuñar los mazos y derribar los muros infranqueables.
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