¿Y qué más?

Dentro de todo Estado existen dependencias con funciones establecidas que deben encargarse de cumplir su rol, si esto no se realiza debidamente, deben ser reestructuradas o en su defecto desaparecer. Este es el caso de la Contraloría General de la República, ente destinado a la fiscalización de las finanzas del Estado. Fiscalización que debe cumplirse con el rigor que exige la Ley, ya sea esta fiscalización previa o posterior y de encontrarse hallazgos que lesionen el patrimonio nacional aplicar los procedimientos establecidos, aunque el resultado conlleve encarcelar a los responsables.

El que exista la Contraloría con el rol de fiscalizador claramente establecido contrasta con el llamado del presidente de la Asamblea Nacional de Diputados para que una dependencia que hasta ahora ha demostrado liderazgo, eficiencia y visión emprendedora, como es la Autoridad del Canal, también deba encargarse de fiscalizar la utilización de los fondos destinados a la ejecución de obras por otras dependencias.

La ACP ha demostrado eficiencia en su operación y acaba de colocar otra piedra sólida en su historia como administradora del Canal, al lograr una licitación trasparente y dentro de los parámetros establecidos, lo que contribuye a vislumbrar un proyecto de expansión guiado con la pericia que le permitirá culminar con éxito.

¿Qué más podemos pedirle a la ACP? Es un hecho que están haciendo las cosas bien y es un orgullo para todos los panameños, pero de ahí a pensar que, por ser eficientes y modelo de excelencia, puedan también solucionar los problemas del Estado es otra cosa.

Los problemas de utilización de los fondos provenientes de las operaciones del Canal de Panamá no son competencia de la ACP, aunque como panameños los canaleros también sientan que pudiesen contribuir a gestionar mejor su utilización y de requerir su apoyo es indudable que no se negarían, pero no podemos distraer una fuerza laboral altamente capacitada en asuntos que no están dentro de sus funciones, eso sería un elemento peligroso.

Debe ser un factor de orgullo para los canaleros que se piense que también puedan auxiliar en la Administración del Estado en funciones diferentes a su misión; sin embargo, lo que se debe buscar es poner en práctica la cultura de la ACP en la Administración del Estado. Cultura que ha demostrado que puede estar por encima de los vaivenes políticos y mantenerse concentrada en realizar con excelencia sus funciones.

La ACP se enfrenta a un reto de proporciones enormes. Debe continuar con sus operaciones, seguir generando dividendos para el país y concretar exitosamente el proyecto de expansión. Parece poco, ¿por qué no le pedimos que administren los corredores, las potabilizadoras, los fondos del Estado, la Presidencia de la República, la Caja del Seguro Social, la Cinta Costera, el Ministerio de Educación. ¿Qué más se nos puede ocurrir?
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