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La caída de los dioses

Columnistas

domingo 25 de octubre de 2015 - 12:00 a.m.

Estos dioses poseen todo lo que el hombre pudiese soñar, salud e infinita riqueza para tener los que les plazca.
Gabriel J. Perea R.
opinion@laestrella.com.pa
Todos tenemos una imagen de lo que representan los dioses, para muchos son aquellos seres con características antropomórficas, sobrenaturales y que no están atados a las leyes y mandatos de los mortales, por tanto pueden hacer lo que les dé la gana sin temer a alguna consecuencia de sus actos por parte de los hombres.
Estos dioses, que habitan en lugares que no pueden ser alcanzados por los mortales, poseen todo lo que el hombre pudiese soñar, salud e infinita riqueza para tener los que les plazca.
Reflexionando sobre esto, nos preguntamos si los dioses solo son producto de la mitología y hasta ahí llega la realidad de su existencia, porque entonces hay seres humanos de carne y hueso como todos los demás que se creyeron dioses, que hicieron lo que les dio la gana, pensando que nunca caerían. Que pensaron que sus actos jamás serían cuestionados. Si algunos de estos personajes que se creyeron dioses tenían lo que el común ciudadano jamás soñará en poseer, ¿por qué se comportaron de manera cuestionable? Y como dice mi abuela, ‘no se hagan las gallinas aturdidas ', que todos sabemos de quiénes estamos hablando.
¿Por qué la anterior administración se comportó de manera gansteril?, ¿acaso no le bastaba con tener sueldos, prebendas y privilegios? ¿Hasta dónde se seguirán descubriendo todas clases de desfalcos, robos descarados, sobreprecios, triangulaciones con los dineros del Estado? ¿Qué fue lo que paso?
Si un delincuente común roba a un ciudadano en la calle, tal vez puede ser por desesperación, por hambre, aunque esto no justifica la acción de delinquir. ¿Pero y qué pasó con aquellos que tenían una excelente educación? ¿Qué no estaban pasando hambre? ¿Qué no viajaban en Metrobús? ¿Qué tenían negocios? ¿Propiedades? ¿Voluminosas cuantas bancarias?
Bueno, estos dioses probaron que, a pesar de creerse sobrenaturales, son más inferiores que los mortales, porque su miseria y avaricia sobrepasó cualquier límite. No existe justificación alguna para lo que pasó, solo el deseo de enriquecerse a costa de lo que sea, como sea, vulgares ladrones de sociedad. Y que nadie se atreva a decir lo contrario, porque si no se dieron cuenta y ahora resulta que nadie fue, nadie vio nada y todo es producto de la imaginación colectiva, entonces fueron el Gobierno más inepto de toda la historia patria, se ganaron un sitial que nadie podrá quitárselos, fue un Gobierno de asnos, con el perdón de los cuadrúpedos.
La lección que nos queda es que nada tenemos que envidiarles a los que se creyeron superiores a los mortales. Porque, a pesar de creerse dioses, cayeron como míseros o ineptos ladrones y, a pesar de que alguna parte de la colectividad aún crea que hicieron algo bueno, hemos de entender las razones, es un clásico ejemplo del fenómeno de los que apoyan a los dictadores, a pesar de sus excesos. O puede ser que están tan embarrados que ya no tienen otra alternativa.
Al final todos son mortales y los dioses parece que no existen. ¿O eran locos?