Martinelli, Garuz y Mulino sabían que las lanchas no funcionaban

PATRULLERAS ITALIANAS
Mientras al público se le hacía creer una cosa, las autoridades manejaban otra verdad: el mal estado de las naves.

El 31 de mayo de 2012, el Gobierno celebró un acto para anunciar que las cuatro lanchas llevarían nombres de expresidentes.
El 31 de mayo de 2012, el Gobierno celebró un acto para anunciar que las cuatro lanchas llevarían nombres de expresidentes. LA PRENSA/Archivo 

Cuando se cumplen tres semanas de la detención preventiva del exministro de Seguridad Pública José Raúl Mulino emergen nuevos indicios que apuntan directamente a su responsabilidad en las adjudicaciones al conglomerado italiano Finmeccanica.

El argumento de oro que pretendía justificar la compra directa a Finmeccanica de 19 radares, 6 helicópteros y un mapa cartográfico por la suma de 250 millones de dólares –sin que existiera un estudio previo y sin licitación pública– era que el Gobierno italiano habría donado 6 lanchas patrulleras en buen estado a Panamá.

Sin embargo, nueva evidencia indica que mientras al público se le estaba haciendo creer una cosa, las autoridades manejaban otra verdad: el mal estado de las naves.

Ahora se conoce también que tampoco han llegado todas las naves. Una de ellas continúa en el astillero de la armada italiana en Messina (Italia). Las demás comenzaron pronto a dar problemas y el regalo italiano terminó saliéndole caro a Panamá.

En agosto de 2013, el director del Servicio Nacional Aeronaval (Senan), el comandante Belsio González, dio la primera voz de alarma y denunció que una de las primeras patrulleras donadas por Italia –identificada como la 221– presentaba daños en los motores.
En un informe reciente elaborado por el Ministerio de Seguridad Pública se comunicó que de las cinco patrulleras que estaban en el país, solo dos eran operativas y las otras tres estaban fuera de servicio. El principal obstáculo para resolver los daños mecánicos era la dificultad para conseguir piezas de fabricación italiana. Por ello, la comisión de Presupuesto de la Asamblea Nacional aprobó el desembolso de 1.2 millones de dólares para su reparación.

LANCHAS DE DESCARTE
En una extravagante ceremonia celebrada en mayo de 2012 –que incluyó la tradición de romper una botella de champán en los barcos–, el expresidente panameño Ricardo Martinelli bautizó a cuatro de las seis lanchas con nombres de exmandatarios panameños.
Estaba presente el exministro de Seguridad José Raúl Mulino, quien aplaudió a Martinelli cuando afirmó: “Esas patrulleras van a salvar muchas vidas en Panamá, a disminuir el nivel del narcotráfico y la delincuencia”.

Para entonces, la prensa italiana ya había comenzado a filtrar informaciones sobre el escándalo del desvío de 25 millones de dólares en coimas de las adjudicaciones a Finmeccanica y las sospechas de que Italia había donado estas lanchas a Panamá en estado de deterioro eran ya una realidad.

“Las seis lanchas y los paneles solares valen muchísimo más que todo el contrato con Italia y eso es gratis, para que estén hablando de sobrecostos que no son”, alegó, en mayo de 2012, Martinelli tan solo un mes después de la detención en Italia de Valter Lavítola.

“Hay quienes aquí no quieren que combatamos el narcotráfico. Dijeron que eran equipos viejos, que no servían. Con las obras que están aquí van a conocer que se les fue la mano en pollo y que hicieron una exageración”, expresó el exmandatario, que llegó a comparar las recién entregadas naves italianas con vehículos Mercedes Benz.

Lo que no reveló el expresidente Ricardo Martinelli ni su ministro Mulino fue que se trataba de lanchas viejas que la Guardia Costera italiana estaba descartando.

DEFENSA DE LA FLOTA HUNDIDA
Lo más escandaloso del tema proviene de un informe preparado por, nada menos, el propio exviceministro de Seguridad Pública Alejandro Garuz.

En dicho informe, del 8 de marzo de 2013 y hasta ahora secreto, preparado cuando fue a Italia a recibir los primeros helicópteros AgustaWestland, Garuz le deja saber a Ricardo Martinelli y a José Raúl Mulino que “las naves no están en condición navegable”.

Así, Garuz le explica a ambos las conclusiones a las que había llegado luego de una reunión mantenida en Roma, el 21 de febrero de 2013, con el almirante de la Guardia Costera italiana, Pierluigi Cacioppo, y en presencia del entonces embajador de Panamá en Italia, Guido Martinelli.

Garuz no solo señala que las embarcaciones no están en condiciones navegables, sino que añade que “la Guardia Costera no tiene contemplada ninguna adecuación de estas embarcaciones”.

“La Guardia Costera considera importante conversar con el señor embajador de la República italiana en Panamá [Giancarlo Curcio]. De igual forma, por su parte, conversara con el ministro de Defensa, el ministro de Relaciones Exteriores y los directivos de Finmeccanica, a fin de definir quién asumirá los costos de la adecuación de estas embarcaciones”, continúa el texto.

Sin embargo, Mulino hizo unas declaraciones en septiembre de 2014 que entraron en total colisión con el informe que le entregó un año antes Garuz. En ellas, el exministro de Seguridad afirmó que Italia había regalado seis lanchas patrulleras que –a su juicio– habían dejado la operación en cero con el precio actual de esas naves. Al decir operación se refería precisamente a la compra de material de defensa a las filiales de Finmeccanica por valor de 250 millones de dólares.

Siguiendo con el juego del equívoco y las medias verdades, Ricardo Martinelli mostró, en abril de 2014, en su cuenta de Twitter, la foto de la última lancha llegada a Panamá y detalló que tenía unos 52.8 metros de largo por 24 metros de ancho y que estaba valorada en 25 millones de dólares.

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