Martinelli está en manos de la Corte Suprema

PROCESO POR INTERCEPTACIÓN DE COMUNICACIONES
Luego de que Mejía declarara al expresidente en rebeldía, Díaz solicitó al pleno que autorice su detención. La defensa salió al paso.
Al exmandatario se le procesa por la supuesta comisión de los delitos contra la inviolabilidad del secreto  y el derecho a la intimidad, y contra la administración pública.
Juan Manuel DíazEliana Morales Gil  
La ex primera dama Marta Linares de Martinelli, en compañía de simpatizantes de  Cambio Democrático, ayer después de la audiencia.
La ex primera dama Marta Linares de Martinelli, en compañía de simpatizantes de Cambio Democrático, ayer después de la audiencia. Foto por: LA PRENSA/Luis García

Una solicitud para que se ordene el arresto del expresidente Ricardo Martinelli  fue presentada en la tarde de ayer al pleno de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) por el magistrado Harry Díaz, quien actúa como fiscal en el proceso seguido al exmandatario por los pinchazos telefónicos.

La petición del fiscal se sumó a recursos presentados por los abogados Carlos Herrera Delegado, en representación de Mauro Zúñiga, y Rosendo Rivera, a nombre propio, que también exigieron el arresto del exgobernante.En su escrito, Díaz sustentó que en la audiencia celebrada ayer, en la que se declaró a Martinelli en “rebeldía”, el juez de garantías del caso, Jerónimo Mejía, señaló que al expresidente se le giraron “diversas formas de notificación” para que asistiera a la diligencia, atendiendo disposiciones del Código Procesal Penal.


Mientras, el magistrado Abel Zamorano pidió al presidente de la Corte, José Ayú Prado, que convoque al pleno el próximo lunes para discutir este tema.

La defensa de Martinelli se movió rápido. Presentó un recurso de habeas corpus preventivo para que el diputado del Parlamento Centroamericano no sea detenido. En el documento, el abogado Sidney Sittón cuestionó la decisión de Mejía de declarar a su cliente en rebeldía. 

UN EXPRESIDENTE EN REBELDÍA
El desfile de abogados, querellantes, activistas políticos, periodistas y curiosos se inició antes de las 9:00 a.m., cuando comenzó la audiencia en la que el magistrado Jerónimo Mejía, actuando como juez de garantías, declaró “en rebeldía” al exmandatario Ricardo Martinelli,  como parte de la investigación que le sigue la Corte Suprema por las escuchas telefónicas.

Simpatizantes del exmandatario, comandados por el otrora secretario de Comunicación del Estado Luis Eduardo Camacho, se ubicaron desde temprano frente al edificio del Segundo Tribunal de Justicia, donde se desarrolló la diligencia, que para algunos fue “histórica”. Eran al menos unas 30 personas que decían pertenecer a las bases de Cambio Democrático (CD), colectivo que en su época de gloria llegó a sobrepasar en adherentes al Partido Revolucionario Democrático (PRD), la agrupación política más grande del país (441 mil 223 miembros hasta agosto pasado).

Camacho, megáfono en mano, era el encargado de animar al grupo. Gritaban consignas contra el presidente Juan Carlos Varela, contra la procuradora Kenia Porcell, contra la Corte, contra el proceso y contra los querellantes. Solo hacían un alto cuando llegaba al área alguna de las 23 personas que estaban acreditadas para entrar en la audiencia en representación de Martinelli.

Como cuando llegó Marta Linares de Martinelli, la esposa del exgobernante. Vestida de blanco y con actitud combativa, Linares de Martinelli dijo a los periodistas que le había recomendado a su esposo no venir, para que no se convierta en un “trofeo” de este gobierno. “Él está en Estados Unidos. Hasta donde yo sé, hasta donde yo tengo conocimiento, él no ha sido notificado. Además, yo no le recomiendo a nadie venir a este país porque no se respetan las leyes”, agregó.

Un hombre vestido con suéter azul le gritó: “Dígale que sea hombre, que venga, que dé la cara”. La ex primera dama lo ignoró y entró al salón de la audiencia custodiada por Dinoska Montalvo, activista de las redes sociales de CD; y de Candice Williams, aspirante a un puesto de elección en el torneo electoral que realizará CD el próximo año.

SUSTENTO DE MEJÍA
La audiencia de acusación fue rápida y sencilla, ventajas que da el sistema penal acusatorio. Mejía basó su decisión en el artículo 158 del Código Procesal Penal, que establece: “la persona imputada que ha sido requerida y no comparezca sin justa causa, la que se evada del establecimiento en donde esta detenida, así como la que no es presentada oportunamente por su fiador, a pesar de habérsele hecho a esta el requerimiento correspondiente, o la de que se ignore su paradero, será declarada en rebeldía y se expedirá orden de detención si procediera”.

La exposición de Mejía tomó por sorpresa al equipo legal del diputado del Parlamento Centroamericano (Parlacen), que tenía la esperanza de que el acto se declarara nulo.
Al menos así lo pidieron Rogelio Cruz y Leonardo Paúl, voceros del equipo de juristas, quienes argumentaron que Martinelli no había sido notificado en persona, como lo establece el Código Procesal Penal.

El fiscal del caso, Harry Díaz, dijo entonces que en la Secretaría del Órgano Judicial existe una constancia de que el exmandatario fue notificado el 2 de diciembre pasado a través de un telegrama que tenía sello de recibido. También argumentó que la secretaria había enviado correos electrónicos a dos direcciones de Martinelli en donde se le informaba del proceso.
La posición de Díaz fue secundada por los abogados Francisco Carreira Pittí, en representación del excandidato presidencial del PRD Juan Carlos Navarro; por Ángel Álvarez, apoderado de Miguel Antonio Bernal; del exdiputado Yassir Purcait y de la diputada perredista Zulay Rodríguez.

Carlos Herrera Morán, abogado de Mauro Zúñiga, otra de las víctimas del espionaje en el gobierno de Martinelli, alegó que la presencia en la sala de la esposa y apoderada de este, Marta de Martinelli, deja claro que él estaba notificado.

EL MILAGRO QUE NUNCA LLEGÓ
En la calle, ajenos a lo que sucedía dentro de la sala de audiencias, los seguidores de Martinelli seguían en acción. Se les sumó una veintena de colonenses que portaban banderas de CD y gritaban “¡viva Martinelli, viva CD!”. Quizá esperando un milagro de Navidad, los martinellistas también se hicieron acompañar por un Santa Claus que, vestido de rojo y blanco, también agitaba las banderas del partido de su líder.

Este Santa nos les hizo el milagro. La derrota en el tribunal impactó tanto a los partidarios de Martinelli, que se tomaron su tiempo para abandonar el recinto. La propia Marta de Martinelli y los 10 abogados se reunieron por varios minutos en la ya casi vacía sala.
Unos 15 minutos después, Carlos Carrillo, del equipo de juristas, aseguró que la decisión de Mejía es una “violación al debido proceso” en perjuicio de su cliente.

A su juicio, el juez de garantías desconoció un incidente de objeciones presentado por los defensores contra la decisión del fiscal Díaz de hacer la formulación de cargos sin que se realizara una audiencia de imputación de cargos.

No descartó acudir a la justicia internacional si a Martinelli “no se le permite el derecho a ejercer su defensa”.

Los querellantes, en cambio, celebraron el proceso. Mitchell Doens, Miguel Antonio Bernal, Balbina Herrera, entre otros, calificaron como “correcta” la decisión de Mejía. “Martinelli cometió delitos criminales (...) Que demuestre que es inocente”, afirmó Doens, quien también reiteró que el expresidente se sigue burlando de la justicia, al igual que lo hace con sus seguidores, al “no dar la cara”.

CONTRA BALBINA
Apenas Balbina Herrera puso un pie en la calle, los martinellistas le lanzaron dardos venenosos. “Civilista visto (...) civilista muerto”, “¿cómo conseguiste los $40 millones?, “la mujer del oscuro pasado como decía Navarro”, le gritaba un hombre con un megáfono, mientras hacía maromas  
para sostener un hot dog en una bolsa.

La ira de los protestantes solo cesó cuando Herrera abandonó los predios de la Corte. Una camioneta Honda 4x4 de color azul oscuro la recogió, y entonces los seguidores de CD cambiaron su discurso. Ahora aplaudían a la ex primera dama: “¡Viva Marta de Martinelli!”. Luego pusieron toda su atención en otra de las mujeres estrella del partido: Alma Cortés.
Ella tomó el megáfono y con un discurso de barricada les explicó a sus copartidarios lo que había sucedido en la audiencia. “Acaban de  
declarar en rebeldía a nuestro líder”, “hoy tiembla la justicia panameña”, “hoy vemos la mano del Ejecutivo metida en el Judicial”, “esto es una crisis judicial...”.

El taquillero equipo legal abandonaba poco a poco el área. Frente a la Corte Suprema de Justicia, un Mercedes oscuro recogió a Carlos Carrillo, Cristóbal Arboleda y Dimas Guevara. Mientras que en plena calle los protestantes apuraron a comerse un hot dog para luego abordar el bus que los sacaría de la zona.

Ahora, el país entero estaba a la expectativa de lo que ocurriría en la tarde. El fiscal Harry Díaz había prometido presentar una solicitud para que se ordene la detención de Martinelli. La petición del fiscal se sumó a la que hicieron los abogados Carlos Herrera Morán, en representación de Mauro Zúñiga, uno de los espiados, y Rosendo Rivera, a nombre propio.
Mientras, el magistrado Abel Zamorano remitió una nota al presidente de la Corte, José Ayú Prado, en la que le solicitó convocar el próximo lunes a una reunión extraordinaria al pleno para discutir la solicitud de arresto a Martinelli.

La nota señala que la solicitud hecha por Díaz debe ser atendida “con eficacia y celeridad”, de acuerdo con las normas del sistema penal acusatorio. 

Por su parte, la defensa del exgobernante interpuso la tarde de ayer ante la Corte un recurso de habeas corpus preventivo para evitar su detención.

Con los pinchazos en el gobierno pasado se violó la intimidad a por lo menos 150 personas, entre políticos, empresarios, representantes de la sociedad civil, sindicalistas y periodistas. Así lo determinó el fiscal Díaz en su escrito de acusación y la investigación del Ministerio Público, que procesa por este caso a los exjefes del Consejo de Seguridad Nacional Gustavo Pérez y Alejandro Garuz. 

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