Sobre salarios y expansión

TEMAS DE ESTADO

Gabriel J. Perea R. 
Empieza 2016 y, según los que ven el mundo a través de los cristales, a cientos de metros de altura, será un año de crecimiento económico. Pero para quienes se ubican a pocos centímetros del pavimento, comienza otro año de lucha diaria por subsistir. Un año en el que los salarios, a pesar del aumento del tope mínimo, serán iguales o peores. No es una visión pesimista, más bien es realista. A quien diga lo contrario le pregunto si recuerda cuando todo aumentó de precio, debido al elevado costo del petróleo hace algún tiempo. Hoy el barril de crudo está baratísimo, sin embargo, los precios que subieron jamás bajaron. Al contrario, gracias a esa subida, el mínimo de la población que controla la riqueza es ahora mucho más adinerada, y el resto es más pobre.

De nada servirá un incremento de centavos, pues ocasionará que ese aumento se le traspase al consumidor. Será un ajuste ilusorio, que se desvanecerá el mismo día que sea efectivo.

Por otra parte, el Canal ampliado que ya debería ser una realidad, parece difuso en el horizonte. Esa obra pende de un hilo, y se escuchan voces de todas partes: de españoles que reclaman más dinero por algo que aceptaron construir, pero ahora dicen que cuesta mucho más; y de panameños que piden hasta la renuncia del administrador de Canal, como si el tercer juego de esclusas fuese construido por la Autoridad del Canal de Panamá o por el propio Jorge Quijano.

Tengamos claro que el Canal es de Panamá, no del administrador, de la junta directiva ni de sus colaboradores. Es una empresa del Estado, de todos. Por eso no vale mezclar intereses contrapuestos en este tema. El Canal, más que generador de riquezas, es un emblema nacional, y si se afecta, también, se afecta nuestra identidad. Al respecto, recordemos que todo servidor público es un empleado al servicio del país, en consecuencia, es temporal. Nadie es perpetuo, por eso, en vez de maquinar maniobras para favorecer oscuros intereses, respetemos la valentía de aquellos que, en nuestro nombre, defienden los intereses nacionales.

El camino para algunos que ya tienen una trayectoria, como el administrador del Canal, pudiese ser fácil; hacerse a un lado y dejarle el paquete a otro. ¿Eso solucionaría completar la expansión? La respuesta es obvia. No apliquemos técnicas futbolísticas en un asunto tan serio. Si el juego se gana, fueron los jugadores, si pierden, es el técnico, y si algún jugador no está de acuerdo, entonces siembra la desconfianza en el público para que despidan al técnico. ¡Seamos serios!

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