¿Estamos en el umbral de una nueva crisis económica mundial?

TEMOR EN LOS MERCADOS

La subida de tipo de la Fed, China, el hundimiento del crudo y la compleja situación de la banca, las claves


La Bolsas vivieron ayer otra sesión de fuertes pérdidas mientras las similitudes con 2008 aumentan

Todavía son pocos los que afirman abiertamente que se avecina otra recesión pero sí es un temor presente entre analistas e inversores

DANIEL VIAÑA Madrid @DanielVianaR

04/02/2016 03:02

Pocos son los que la reconocen, pero muchos los que hablan sobre ella. Es algo que, sin duda, está en el mercado, que los inversores y analistas contemplan y de la que incluso se afirma que hay indicios significativos. Una de las primeras voces autorizadas que se refirió públicamente a La que no debe ser nombrada es el multimillonario inversor George Soros, que en los primeros días de enero aseguró: "Cuando miro a los mercados financieros veo que hay un serio desafío que me recuerda a la crisis que tuvimos en 2008". Y el último, ayer mismo, fue el presidente de BBVA, Francisco González, quien la rechazó pero sí reconoció que el momento "es delicado". Por el camino, los mercados bursátiles también la han contemplado y cotizado, como bien demuestran las caídas del 12% que acumulan tanto el Ibex como el Dax alemán en el presente y todavía corto 2016, o el 18% que se despeña la Bolsa de Italia.
En este contexto, Bank of America quiso ser traquilizador y sostener, en un informe de hace unos días, que el mundo no se encuentra ante una nueva crisis mundial. Sin embargo, el «estado de shock» en el que considera que se encuentran los mercados tampoco fue muy alentador. "La situación se parece más a 1998 que a 2008", señalaba el documento elaborado por el equipo europeo de estrategia en respuesta a Soros, y explicaba: "A pesar de la fuerte caída que sufrieron los mercados en 1998, las economías desarrolladas y los beneficios empresariales evitaron la crisis y crecieron con fuerza en 1999". De momento, la primera parte, la del desplome bursátil, se estaría cumpliendo y las sesiones de ayer y el martes son buenos ejemplos: entre los dos días la Bolsa española se ha desplomado un 5,3%, el EuroStoxx 50 más de un 4% y el Hang Seng de Hong Kong, un 3%. Más complicada parece la segunda, no en vano el bajo crecimiento mundial parece que se mantendrá en los próximos años.
"El desencadenante de la crisis hay que buscarlo en verano, cuando la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos amenazó con subir los tipos. Eso elevó la volatilidad e hizo que muchas gestoras salieran de Bolsa, gestoras que todavía no han vuelto. El resultado es que hay poco volumen de negociación y los movimientos son más bruscos". Así explica Diego Jiménez-Albarracín, responsable de renta variable de Deutsche Bank, el origen de esta compleja situación, y añade: "Se ha sobredimensionado el miedo a China y con el desplome del crudo hay temor a un default de petroleras y estados dependientes del petróleo".

Miedo a un colapso

Por lo tanto, Jiménez-Albarracín no comparte que la economía mundial se encuentre en una encrucijada similar a la de hace seis años, pero sí reconoce que los inversores bajistas, aquellos que apuestan por las caídas en Bolsa y "que desaparecieron entre 2007 y 2008, han vuelto". Además, los datos dicen que la inversión mundial en bonos con rentabilidad negativa alcanza los siete billones de euros, esto es, casi siete veces el PIB de España. "Eso lo que descuenta es un miedo al colapso", apunta el responsable de Deutsche, ya que los inversores buscan refugio en activos seguros aún y cuando estos les ofrecen rentabilidad negativa. Por este motivo, los bonos alemanes a 10 años ofrecen un interés del 0,2% y la prima de riesgo de España ha repuntado a casi 130 enteros.
A todo ello hay que sumarle la banca, actor indispensable en toda situación de gravedad que se precie y que lidera las caídas en el EuroStoxx. Italia ya ha llegado a un acuerdo con Bruselas para crear un banco malo que haga frente a los 200.000 millones en créditos dudosos, en España la única salida parece ser un nuevo proceso de consolidación e incluso en Alemania hay dudas sobre parte del sistema.
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