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Oxfam señala a 50 grandes de Estados Unidos

INFORME

AFP | WASHINGTON, Estados Unidos 


Las 50 mayores empresas de Estados Unidos, entre ellas Apple, General Electric y Microsoft , habrían depositado alrededor de mil millones de dólares entre 2008 y 2014 en países no cooperadores para reducir sus impuestos, afirma un estudio de la oenegé Oxfam-USA, publicado este jueves, 14 de abril de 2016.

El dinero habría transitado por una red “opaca y secreta” de 160 filiales ubicadas en jurisdicciones no cooperadoras, indica el documento, difundido en coincidencia con la publicación de la investigación global liderada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés), sobre las sociedades offshores y otros instrumentos creados por el bufete panameño Mossack Fonseca.

Durante este período, varias de esas 50 empresas habrían estado entre las “principales beneficiadas por el apoyo de los contribuyentes” estadounidenses, al haber recibido $11 mil millones en fondos públicos en garantías sobre préstamos o ayudas federales directas, indica el informe.

“Las inmensas sumas amasadas por [estas] grandes compañías deberían ser utilizadas para combatir la pobreza y reconstruir las infraestructuras en Estados Unidos y no ser disimuladas en centros offshores como Panamá, las Bahamas o las Islas Caimán”, afirmó Raymond Offenheiser, presidente de Oxfam América, citado en un comunicado.

Según el informe, Apple figura a la cabeza del listado de empresas, al haber depositado 181 mil millones de dólares, seguida por General Electric (119 mil millones), Microsoft (108 mil millones) y Pfizer (74 mil millones).

Varias de estas empresas ya habían sido criticadas por haber recurrido a un mecanismo que permite resguardar indefinidamente una parte de sus beneficios en el extranjero para evitar pagar el impuesto a las sociedades en Estados Unidos, el más elevado de los países industrializados (35%).

De acuerdo con cifras citadas en el documento de Oxfam, la evasión fiscal de las multinacionales costaría 111 mil millones de dólares a las finanzas públicas en Estados Unidos y privaría igualmente a los países pobres de 100 mil millones de dólares de ingresos fiscales.