Tanta culpa tiene el que mata la vaca…


Decía mi abuela entre sus tanto refranes “tanta culpa tiene el que mata la vaca como el que le aguanta la pata”. Buenos creo que estamos en un escenario muy parecido en eso de las resmas de papeles de Panamá. Porque no son pocos papeles, son resmas que apenas comienzan a conocerse, cual casi entrega de una novela de suspenso turca.

Si no metemos a opinar si existe o no legalidad acabaremos con los pocos bosques que nos quedan porque nos faltara papel para anotar cuanta formula pueda ocurrírsele a alguien para justificar este tenebroso asunto que como ola gigantesca nos calló sin previo aviso.

¿Fue legal el proveer servicios de creación de empresas de papel? Pues claro que sí, se hace en Panamá y en casi todo el mundo. Que no nos vengan los impolutos del mundo financiero mundial a decirnos que en Panamá se calienta el agua en paila, por favor, seamos serios. ¿O es que acaso somos los únicos que mandamos misiones a Marte?, a no, en Panamá no tenemos tanta tecnología.

Sigamos, y que tiene que ver la inocente vaca en todo este asunto, más claro no puede ser, si usted vende cuero de vaca tiene que conocer a quien se lo vende y si no sabe pues no la venda, nada de que yo lo vendo y otro lo revende y no es mi problema. Porque si con ese cuero hacen cinturones y con esos cinturones ahorcan personas puede que usted un día quede ahorcado con su propio cuero. La vaca es inocente, usted no.

Pero ahí no queda el asunto porque otros agarraron a la pobre vaca mientras usted la degollaba sin piedad para lucrar de su cuero, esos también tienen culpa solidaria, en lengua panameña son los secuaces que facilitaron el negocio del cuero de vaca porque eran beneficiarios. Ahí está el asunto clarito. 

Pero pueden argumentar, que la ley permitía matar a la vaca y vender el cuero, pues sí, pero era honesto, moral, adecuado, hacer dinero sin importa que hacían con el cuero, la respuesta es no, el fin no justifica el medio, aunque el planeta entero lo haga. Y que no nos enteremos que los que agarraron la pata de la vaca y los que la mataron se les ocurrió aconsejarle como buena gente a los compradores de cuero que fabricaran cinturones para ahorcar gente, porque el asunto entonces si estaría infernal.


Que nos toca hacer ahora que ya se descubrió el asunto del negocio del cuero de la vaca. Pues coger tu golpe como decimos en la calle y buscar como emparapetan este asunto. Como convocar a unos sesudos de esos que saben mucho para que nos socorran, eso ya lo están haciendo, creo. Mandar a los que tienen buena labia a gastar galones de saliva a ver que puede hacer en otras latitudes, pero, pero a lo interno, dar el pésame a quienes les descubrieron el potrero, porque ese negocio se murió. Amén de las vacas. 
Publicar un comentario