¿Que la vida está dura?

Gabriel J. Perea R.
opinion@laestrella.com.pa

¿Que la vida está dura? Eso dicen muchos, díganmelo a mí, que ni puedo con esta eterna carrera de sobrevivencia. Cada día es un reto, no da tregua, pareciera que se me van a acabar las técnicas de solucionar.
Y no me diga usted que no sabe qué es solucionar, porque entonces usted no es un panameño que se respete. Y si todavía no sabe qué es, bueno, algunos por ahí le dicen de otra forma, pero a mí no me gusta ese término, porque desvirtúa esta ciencia popular. Y no es lo que usted cree, por el contrario, es la ciencia de la sobrevivencia del panameño de a pie. Mire usted que cada día la pongo en práctica y algunas cositas las invente yo mismo, pero no las he patentado.
Mire mis soluciones, como cuando me cortaron la luz y no me quedaría así sin luz acabadita de traer mi bolsita del chino, de inmediato me mandé a conseguir unos alambritos y zas, luz de nuevo compa, pero al día siguiente no hay agua, ¡ah!, me la cortaron también, y me mandé a buscar unos pedacitos de tubería y vea, agua otra vez, y no es que no quiera pagar, pero es que no alcanza el salario mínimo, porque es tan mínimo que nunca logro verlo, y como dicen que estamos creciendo económicamente, esos inventos son para que el crecimiento me llegue también, es mi subsidio.
Pero solucionar es una ciencia muy amplia, no solo se aplica en la casa, sino en el transporte, porque hay que solucionar cada día, es como ir a la guerra y estar dispuesto a todo para llegar a ganarse el salario mínimo, hay que estar atento y cualquier cosa que ruede hay que cogerla, después se ve cómo resulta el asunto.
Hasta ahí ya se salvó medio día, después viene el almuerzo, sino trajiste tu vasijita con lo que pudiste recoger del día anterior, a solucionar se ha dicho, sopita con huesos o arroz con salsa y unas tajaditas, más na'á, ahí se aguanta hasta regresar.
Pero viene la parte seria y es donde se ponen en práctica las mejores técnicas, solucionar la comida de los chiquillos, y hay que solucionar, porque si te pones exquisito, no llegas hasta el próximo salpique de salario mínimo, así que se soluciona con una latita de sardinitas o unas salchichas o unos huevitos sin faltar el arroz, buco arroz para llenar.
Y se acabó el día, a ver cable prestado, no me pregunte cómo. Y cuando me aburra, a ver a lo lejos, desde el cerro, la inmensidad de luces en las torres de la ciudad.
¿Que la vida está dura? ¡Nombeee!, para nada.
*ASESOR TECNOLÓGICO Y AUTOR DE ‘KAREN NO TE RINDAS'.
Publicar un comentario